Iglesia Adventista en la UCN planta congregaciones en áreas indígenas

Marolis Acosta, adventista wayúu del Resguardo Indígena Mayabangloma

Medellín, Colombia – La misión de la Iglesia Adventista no mide fronteras, tribus, pueblos ni lenguas cuando se trata de dar a conocer la verdad del evangelio. La obra necesita crecer, y para ello existen hombres y mujeres comprometidos y dispuestos a ir a lugares sedientos del Agua de Vida. Un foco extremamente misionero ha plantado una semilla que hoy da frutos y sigue esparciéndose en el mundo.

En el territorio de la Unión Colombiana del Norte (UCN) los desafíos evangelísticos son cada vez mayores. En las grandes ciudades las estrategias evangelísticas se planean y ya se ponen en práctica, pero es también en aquellas comunidades lejanas, y poco conocidas, donde el evangelio ha encontrado puertas abiertas y corazones receptivos.   

El trabajo misionero en la Asociación de la Costa Atlántica llama la atención debido al desarrollo de acciones interesantes que han resultado en nuevas congregaciones en resguardos indígenas. “Estamos trabajado en varios resguardos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta y también en el territorio de La Guajira”, cuenta el pastor Eliécer Pacheco, presidente de esta Asociación.

LA GUAJIRA

En el extremo norte del país, limitando con el mar Caribe y con el país vecino de Venezuela se encuentra el departamento de La Guajira. Allí habitan los Wayúu, el  pueblo indígena más numeroso de Colombia. Su cultura y su lengua denominada wayuunaiki no han sido impedimento para que misioneros adventistas de la región compartan el mensaje de salvación. El interés inicial de los Wayúu por las verdades bíblicas, motivó a dos adventistas a traducir al idioma wayuunaiki el contenido del estudio bíblico La Fe de Jesús. El interés creció y cientos de copias han sido distribuidas entre los Wayúu que viven en Colombia, y también entre los que moran en Venezuela.

Los frutos son satisfactorios, sólo en la ciudad de Maicao ya se han unido a la Iglesia Adventista 45 indígenas Wayúu.

Resguardo Indígena de Mayabangloma

Marolis junto al pastor Javier Mejía de la DIA y líderes de la Iglesia Adventista en Colombia

Distante 120 km de Rioacha, capital de La Guajira, se encuentra el municipio llamado Fonseca conocido, entre otras cosas, por tener en su territorio el Resguardo Indígena de Mayabangloma. ”En muchos de los indígenas Wayúu ha surgido el deseo de conocer a Jesús y eso nos motivó un día a enviar un ministro para conocer la cultura y el dialecto de ellos. Él aprendió rápido y mientras se relacionaba con ellos comenzó un trabajo misionero”, comentó el pastor Pacheco al recordar los inicios de la obra entre esta etnia.

Fue en Mayabangloma, hace casi 6 años, donde un grupo de indígenas escuchaban de la Biblia a través de una señora evangélica. Dios tenía preparado algo especial y usó a esa misma mujer para que este grupo conociera a un hermano adventista. Él fue hasta el resguardo y habló sobre la verdad que guía a los adventistas. A partir de ese momento la vida de estas personas cambió radicalmente. Las verdades que escucharon, especialmente la del sábado, tocaron sus corazones, y aunque las dificultades con sus familiares fueron evidentes, ellos decidieron tomar la firme decisión de seguir a Dios.  

El 5 de julio la congregación del Resguardo Indígena Mayabangloma completará 5 años de existencia. 5 años en los cuales la obra adventista no se ha detenido. Ellos aprovechan cada oportunidad para compartir con otros la verdad que conocen y que ha hecho milagros en sus vidas. Refiriéndose al trabajo misionero que realizan en el lugar, Marolis Acosta, wayúu, y tesorera de la congregación, destacó la reciente experiencia en la celebración del día de las madres: “Ese domingo hicimos un almuerzo e invitamos a todas las madres de la comunidad. Fue lindo ver como ellas llegaron con sus hijos y esposos. Hicimos unos juegos y también aprovechamos para hablarles de Dios. Ahora estamos dando varios estudios bíblicos”.

El líder de la congregación, Alfredo Solano Uriano, es un verdadero guerrero de fe. Junto a sus hermanos en la fe ora, evangeliza, y trabaja para levantar un templo en el cual puedan reunirse. “Ellos necesitan un lugar digno donde reunirse. Están buscando un lote para construir un templo, una escuela y un pozo de agua”, manifestó al respecto el pastor Eliécer Pacheco.

Los desafíos misioneros en el resguardo que tiene cerca de 1500 habitantes continúan. Acciones sociales, comunitarias y evangelísticas deben movilizar ese territorio. El ánimo entre los adventistas wayúu es bueno. Ellos han pedido a los líderes de la Iglesia encuentros para capacitarse a fin de ser agentes de esperanza en su etnia. Además necesitan personas comprometidas con la predicación del evangelio. “Nuestro deseo es que lleguen misioneros que nos ayuden a esparcir el evangelio”, dijo Marolis, quien siendo la única adventista de su familia se siente feliz al haber sido elegida por Dios para cumplir la misión de mostrarles la verdad del evangelio. Marolis está segura de que algún día toda su familia también será Adventista del Séptimo Día.

Por: Shirley Rueda

Comments

  1. PIEDAD says:

    Primero doy gracias al Señor por personas dispuestas sin importar fronteras, razas, color o distincón social. Felicito la sra Marilis por tan preciosa obra y que el senor continúe llenándole de hijos espirituales ya que ellos serán nuestra carta de presentación en la corte celestial. QUE EL AMOR DEL SEÑOR CONTINÚE UNIENDO TALENTOS Y APTITUDES Y LA MANIFESTACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO ESTÉ CON USTEDES.
    BENDICIONES!!!!

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